lunes, 15 de diciembre de 2014

Historias criminales: Ted Bundy

Las historias que relatan la vida de los asesinos suscitan una morbosa curiosidad. ¿Cómo un ser humano criado en un país desarrollado se convierte en un ente de destrucción? Los caminos que transforman a las personas inquietan, y al hacer un análisis de las causas que llevan a alguien a matar, descubrimos que son tanto ajenas como propias… finalmente la vida se trata de decisiones.

Es aquí cuando conocemos a Theodore Robert Cowell, alias Ted Bundy, nacido en Burlington, Vermont el 24 de noviembre de 1946.  Su padre fue un militar estadounidense de quien no se tiene identidad, Ted nunca lo conoció, y su madre, muy joven para cargar con su responsabilidad, se mudó a casa de los abuelos de Ted, haciéndole creer al niño que su madre era su hermana mayor y sus abuelos los padres, donde vivió de cerca, a través de su abuelo a un hombre violento que acostumbraba golpear a su mujer. Después de este contexto con sus abuelos, se mudó a casa de un cocinero, de quien su enamora su madre, trató de fallidamente integrar una familia, pero Ted no logró consolidar lazos afectivos o por lo menos de simpatía. Por el contrario, ya entrada la adolescencia, cada vez se volvía más apartado y daba señales de comportamientos desadaptados como el mutilar animales.

Sin embargo y contra todo, era una persona sumamente aplicada y dotada de una inteligencia  sobresaliente, al grado de estudiar en la facultad de psicología de la Universidad de Washington, donde conoció Stephanie Brooks, de quien quedó profundamente enamorado y con quien sostuvo una larga relación, hasta el momento de graduarse, cuando ella decidió dejar a Ted por su falta de objetivos en la vida y comportamientos extraños. Ted jamás se recuperó de esta pérdida. Intentó reconciliar su relación infructuosamente y finalmente abandonó sus estudios en psicología, para reinscribirse en la facultad de derecho, donde tuvo relaciones con otras mujeres. En la universidad, siempre se mostró brillante, siendo de los estudiantes favoritos de los catedráticos que le conocieron.

Sus conductas sexuales se volvían más violentas. Al principio, solicitaba a sus amantes fingir estar muertas y posteriormente, sólo alcanzaba el clímax estrangulando a sus parejas. De primera, ellas lo tomaban como un fetiche extraño, pero después se alejaban aterrorizadas. La situación se agravó cuando adquirió el hábito de seguir jóvenes universitarias, fantaseando con atraparlas y violarlas, hasta que finalmente cruzó la línea con una joven de 18 años que dejó gravemente herida tras un ataque sexual.

No pasó mucho tiempo después de este ataque, cuando Ted Bundy asesinó por primera vez, su victima fue una estudiante de psicología de una universidad cercana. De esta manera el estableció un método de operación: recorrer los campus universitarios, identificar una víctima, seducirla o engañarla, para después dejarle inconsciente, violarle e incluso matarle.

Siempre tuvo una fijación por mujeres con cabello largo y oscuro, parecidas a su primer amor Stephanie.

Cuando Bundy fue aprehendido y llevado a juicio se mostraba en extremo frío y calculador, confiado en la escasa evidencia que podría haber en su contra. Al mismo tiempo, grupos de estudiosos en el comportamiento humano y psiquiatras le examinaron a profundidad, y se determinó la naturaleza patológica de su personalidad, considerado como psicópata, sin sentir remordimiento o culpa por sus actos, señalaron que de dejarlo en libertad sin duda volvería a cometer actos de deplorable violencia hacia las mujeres.

Su muerte llegó el 24 de enero de 1989, ejecutado en la silla eléctrica como condena por sus actos. Su juicio y ejecución fueron eventos ampliamente difundidos en Estados Unidos y no era para menos, se dictó sentencia por el asesinato de 14 jóvenes y posteriormente se hizo oficial la cifra de 36 muertes. Aunque algunos especialistas concuerdan que con su astucia para esconder los cuerpos y evidencia, la cifra podría ser de un centenar de mujeres asesinadas.

Su ejecución fue tomada con alegría y alivio por la comunidad, incluso, en un lugar cerca del centro penitenciario se encendieron fuegos artificiales. Sin embargo y por extraño que parezca muchas mujeres se acongojaron de la muerte de Bundy, para ellas, era un símbolo sexual y estaban enamoradas de él. Su historia acrecentó en la cultura popular la imagen del “serial killer” y al más puro estilo del Silencio de los Inocentes, desde la cárcel ayudó en la investigación de otro violador y asesino en serie. Los caminos de la psique sí que son extraños. 

Visita http://asesoriapsicologicaeasy.blogspot.mx/ para conocer más sobre otros temas de interés.

Para asesoría psicológica marca al 01 800 111 8111


Psic. José Luis Ramírez Esparzajramirez@toka.com.mx

lunes, 8 de diciembre de 2014

Teoría del aprendizaje significativo



La educación es uno de los campos de estudio de la psicología. Con el crecimiento de las investigaciones psicológicas sobre el aprendizaje, los distintos modelos educativos han obtenido un marco conceptual y práctico de novedosa y amplia variedad.

Todos hemos escuchado relatos de nuestros padres o abuelos sobre cómo fueron educados en las escuelas, algunos incluso recibieron castigos físicos de sus maestros y era visto con toda naturalidad; a otros les tocó un enfoque educativo conductista, basado en el premio y el castigo.

La Teoría del aprendizaje significativo representa un gran avance en la enseñanza, ya que centra su atención en el alumno. Utiliza conceptos propios de la psicología cognitiva y es uno de los pilares del constructivismo moderno. Pone especial atención a los procesos que ocurren en el alumno y su medio al adquirir un cuerpo de conocimiento establecido en la clase. Tiene la idea general de que un aprendizaje se percibe mejor cuando está relacionado con aspectos del desarrollo personal y supervivencia del niño; así los aprendizajes ajenos o alejados, son pobremente retenidos. Para tal fin toma en cuenta:

·         La naturaleza del aprendizaje.
·         Las condiciones necesarias para que se produzca un aprendizaje.
·         Los medios didácticos materiales y conceptuales.
·         Resultados y evaluación.

El lugar del profesor, es de facilitador que propone cuestionamientos y problemas que permitan al niño interrogarse desde un encuentro cognitivo y afectivo. La gran diferencia que esto pre-supone, que el niño generará un compromiso real con su proceso de aprendizaje, y está consciente de qué se aprendió y para qué, distanciándose de un modelo en que el niño ve la educación como algo ajeno basado en la coerción o las calificaciones.


De forma básica se propone la siguiente tabla, que contiene los diferentes niveles de aprendizaje que deben propiciarse en cualquier asignatura.

Aspecto cognitivo
Aspecto afectivo
Nivel 1: Conocimiento de datos, que implica el almacenamiento de ellos en la memoria.
Nivel 1: Tener una disposición de recibir, poniendo atención.
Nivel 2: Se comprende lo aprendido, es capaz de expresarlo en propias palabras. Se puede resumir o ampliar el tema con otros conocimientos.
Nivel 2: Reactividad al contenido del aprendizaje, logrando interactuar con él y comunicarlo a otras personas.
Nivel 3: Los conocimientos abstractos se pueden aplicar en experimentos o situaciones concretas.
Nivel 3: Se valora el aprendizaje por su naturaleza vivencial directamente de la experiencia. El acogimiento o el rechazo de lo aprendido ahora tienen un sustento.
Nivel 4: Se logra analizar los fundamentos o directrices que dan forma a un conocimiento, Así, de forma coherente y organizada se asocia con otros conocimientos previos.
Nivel 4: Se jerarquiza el conocimiento con base en las experiencias y pretensiones ajustadas al grupo y al sujeto.
Nivel 5: De manera creativa se asocian los conocimientos entre sí, en combinaciones novedosas, sintetizándose en nuevos niveles a investigar o experimentar.
Nivel 5: El conocimiento ahora es una implicación afectiva mayor, ya que invita a confrontar los valores personales o las formas de comportarse, se pone en juicio personal las actitudes de la vida.
Nivel 6: Se es capaz de elegir criterios para evaluar el conocimiento. Es emitir un juicio autocrítico.


Referencias:
Rodríguez, M. (2008) La teoría del aprendizaje significativo en la psicología cognitiva. Ediciones Octaedro. Barcelona.

UAM. (2014) Aprendizaje significativo. Habilidades docentes. Universidad Autónoma  Metropolitana. México D.F.

Visita http://asesoriapsicologicaeasy.blogspot.mx/ para conocer más sobre otros temas de interés.

Para asesoría psicológica marca al 01 800 111 8111

Psic. José Luis Ramírez Esparza

lunes, 1 de diciembre de 2014

Ira al volante


Cuando hablamos de agresividad solemos otorgarle un talante negativo y bárbaro, pero por el contrario, la agresión es inherente al ser humano, tanto como herramienta básica de supervivencia, mecanismo para ejercer nuestros derechos y en un fin más egoísta, nuestro poder.

            La sociedad cambia, así como las formas en que nos transportamos e interactuamos. Pero algo que ha permanecido inmutable es la sensación somática y emocional de adrenalina, rabia y desesperación, que provoca vernos frustrados en una situación. Y qué  mejor ejemplo de frustración tenemos, que enfrentarnos todos los días al caos vial, caminos deficientes, conductores molestos y escaso margen de tiempo (por ejemplo, en la Ciudad de México se invierten 16 horas semanales en transporte). No es arriesgado decir, que pareciera que se trata de una lucha por sobrevivir o demostrar ser el más fuerte.

Factores estructurales de la personalidad, tales como escasa tolerancia a la frustración, funcionamiento omnipotente, carencia de empatía, necesidad de reafirmación narcisista, incapacidad de esperar, entre otras cosas, son elementos que se asocian a la ira al volante, independientemente de la hostilidad inherente de andar por la calle.

El Centro de Investigación y Seguridad Vial argentino (2013) señala la siguiente clasificación de conductores agresivos:

Impacientes:

·         Se pasan semáforos en rojo.
·         Aceleran durante la luz amarilla.
·         Cambian intempestivamente de carril.
·         No mantienen su distancia de seguridad.
·         No ceden el paso.
·         Bloquean intersecciones o pasos peatonales.
·         Aceleración y frenado erráticos.
·         Circula por acotamientos o carriles de emergencia, no disminuye su velocidad en zonas escolares, hospitales o centros comerciales.
·         Uso frecuente del claxon.
·         No respetan filas de vehículos, intentando invadir un carril fuera de tiempo o en segunda fila para dar vuelta o ingresar a una vialidad.

Poderosos

·         Bloquean carriles o banquetas de forma indiscriminada para estacionarse.
·         Impiden la entrada y salida de otros vehículos.
·         Amenazan, muestran señales obscenas, gritan y usan el claxon con agresividad.
·         Amedrentan acercando demasiado su automóvil a otros.
·         Toman represalias con frenadas bruscas.
·         Usan luces altas en zonas urbanas.
·         Escuchan música a alto volumen, con el fin de demostrar su presencia a otros autos y transeúntes.

Arriesgados

·         Persiguen a otros conductores.
·         Manejan con influjo del alcohol u otras sustancias.
·         Conducen a exceso de velocidad.
·         Tocan a otros vehículos de forma intencionada.

La ira al volante cada vez se convierte en un problema mayor, al estar en un automóvil tenemos una sensación de anonimato y falsa seguridad; creemos no ser vistos y que nuestros actos no tendrán consecuencias. Así es que para afrontar este problema debemos hacer conciencia de las implicaciones y responsabilidades del conducir un vehículo; que si nuestro medio ya es hostil, sería una barbaridad contribuir a la escasa calidad de vida que sufrimos. Al mismo tiempo, técnicas de relajación, control de ira e impulsos agresivos pueden ayudarnos a prevenir accidentes o altercados con otras personas.

Referencia bibliográfica.

Brambáti, G. (2013) Conductor agresivo. Revista del Centro de Investigación y Seguridad Vial. (43). Buenos Aires, Argentina.

Visita http://asesoriapsicologicaeasy.blogspot.mx/ para conocer más sobre otros temas de interés.
Para asesoría psicológica marca al 01 800 111 8111
Psic. José Luis Ramírez Esparza


lunes, 24 de noviembre de 2014

Cosas de psicoanalistas: el diván


Entre los objetos cliché que podemos encontrar en el consultorio de un psicoanalista, el de mayor misterio -casi siempre- es el diván. No es para menos, su invención no fue otra que la de un mueble de reposo, algo como una alternativa a un sofá o una cama.  Sin embargo, la historia, el imaginario social e incluso el chiste le han otorgado un lugar casi teatral, donde se desarrolla la escena de la cura psíquica y el drama catártico.

            Ahora bien, más que un instrumento, el diván es una técnica. Sigmund Freud, el precursor del psicoanálisis, consideraba pertinente permanecer fuera de la vista del analizante, favoreciendo la atención flotante del analista y la relación simbólica-inconsciente entre ambos.  En otras palabras, el paciente no puede mirar al analista, pero el analista puede o no mirar a su paciente, creando un estado curioso, ya que el paciente puede creerse visto, sin embargo no ve la mirada que le observa, se asemeja simbólicamente a la presencia de un dios, una mirada que se supone, pero no es visible. A su vez, el único vehículo de presencia del analista es su voz, lo cual puede crear una sensación subjetiva de omnipresencia.

            Otra razón por la que el diván es empleado, es por la asimetría personal que provoca, creando una situación de diferencia entre analista y paciente. Se delimita claramente que posición ocupa cada uno dentro del consultorio, no sólo físicamente, sino también de forma simbólica. El diván como tal, evoca representaciones imaginarias de naturaleza arquetípica y arcaica, pareciendo una cama o un lecho nos remite al sueño, la sexualidad, la enfermedad y la muerte. Esta múltiple significación facilita la asociación de diferentes temáticas de gran provecho para el trabajo de análisis en el paciente.


            Aún con lo anterior el diván no es ni de cerca, uno de los fundamentos importantes del psicoanálisis. Muchos analistas y terapeutas prefieren el trabajo cara a cara, con  más frecuencia en marcos institucionales o de entrenamiento clínico. Así como el diván genera ciertas cosas, el “cara a cara” genera otras, nuevas implicaciones clínicas y otras posiciones en la relación analista-paciente. El objetivo al final de cuentas, es el alivio de sufrimientos psíquicos y su dolor, la re-significación de nuestra realidad y el vivir una diferencia que nos abra nuevos panoramas de vida.


Visita http://asesoriapsicologicaeasy.blogspot.mx/ para conocer más sobre otros temas de interés.

Para asesoría psicológica marca al 01 800 111 8111

Psic. José Luis Ramírez Esparza

martes, 18 de noviembre de 2014

Inteligencia y cociente intelectual C.I.

La creación de instrumentos de medición ha sido fundamental en los avances científicos y tecnológicos del último siglo. Todo puede ser mensurable teniendo la escala indicada y la inteligencia no está exenta.

Pero antes, para saber cómo medir la inteligencia, deberíamos preguntarnos ¿qué es ser inteligente? Podemos definir básicamente a la inteligencia como la capacidad elegir la mejor alternativa posible en la resolución de un problema determinado.  Sin embargo, el concepto social de inteligencia deviene junto a aquello que hace a una persona o un grupo exitoso, adaptado al medio y sus recursos limitados. De esta manera, el ser inteligente se complica a una infinidad de variables y por ello, se han creado clasificaciones de diversas inteligencias, por ejemplo:

Inteligencia verbal o lingüística: Incluye la capacidad en la utilización, comprensión y reconocimiento del lenguaje como herramienta creativa y de construcción.  Reconoce la especificidad de los conceptos y al mismo, tiempo la semántica que une e hila el conocimiento aprendido con el que se desarrolla en el pensamiento.

Inteligencia lógica-matemática: Utilizada para procesos de lógica formal, es la habilidad para secuenciar diversos procedimientos numéricos y de cálculo. Es dar cuenta de la continuidad de los fenómenos de la realidad, como el paso del tiempo y el espacio que separa a las cosas. Muy útil para las ciencias formales y el comercio.

Inteligencia musical: Necesaria para distinguir tonalidades, timbres, intervalos y ritmos. Es un tipo de inteligencia sumamente compleja, ya que implica una conjunción de habilidades motoras de alta precisión (ejecución de un instrumento y danza), procesos matemáticos avanzados (métrica rítmica, estructuras armónicas) y alta sensibilidad emocional (asociaciones somáticas y de contexto cultural).

Inteligencia espacial: Representa la habilidad casi intuitiva de dimensionar distancias y espacios. Muy necesaria para ingenieros, arquitectos, cirujanos y choferes.

Inteligencia emocional: Vital para tomar cualquier tipo de decisión personal. Implica el reconocimiento de emociones propias y ajenas, con la consecución del mejor accionar posible. ¿Qué hago con lo que siento?

Como es de imaginar, los distintos tipos de inteligencia no actúan de forma independiente o clausurada. Por el contrario, son múltiples atravesamientos de factores genéticos, biológicos, emocionales, cognitivos, ejecutivos y sociales.


Por otra parte, el cociente intelectual (C.I.) es obtenido por medio de la aplicación de pruebas psicométricas especializadas, las cuales deben tener una validez y estandarización, dependientes de la edad, nivel de escolaridad e incluso por región, existiendo pruebas estandarizadas para la población mexicana, por ejemplo.  Funcionan utilizando la medida de una población en general, y se genera una media, para luego distribuir los resultados en una curva de probabilidad, dentro de la cual están los parámetros de normalidad, de inteligencia por debajo de lo normal y por encima del término medio


La mayoría de la población se encuentra entre los 70 y 130 puntos de C.I., el resto se distribuye en las áreas de retraso y de altos dotes intelectuales.

¿Las pruebas psicométricas realmente pueden medir la inteligencia?

De forma técnica, sí. Pero es necesario preguntarnos ¿qué es lo que deseamos medir y para qué?

La prueba más común de inteligencia son las escalas Weschler, que dividen sus pruebas dependiendo de la edad: para niños de preescolar (WPPSI), para niños de educación básica (WISC) y para adultos (WAIS). Divide su evaluación en dos áreas generales: área verbal y de ejecución.  Subdivisiones de estas áreas correspondientes a: información (cultura general), comprensión, vocabulario, analogías, aritmética, memoria de dígitos, identificación de matrices, construcción y secuenciamiento lógico. El resultado final es el llamado C.I.

Así es como podemos observar que la prueba sólo se avoca a estudiar aspectos bien delimitados de la inteligencia, lo que la hace útil  para diversos propósitos de análisis como:

·         Monitoreo del desarrollo intelectual de niños con problemas de aprendizaje.
·         Evaluación del deterioro cognitivo derivado de algún problema orgánico como un accidente o demencia (Alzheimer por ejemplo).
·         Expedición de incapacidades y pensiones vitalicias por pérdida de capacidad intelectual.
·         Detección de neuropatologías en su medición funcional.
·         Selección laboral y académica.
·         Auxiliar en el diagnóstico de psicopatologías (por ejemplo la esquizofrenia)
·         Determinación de áreas específicas de oportunidad y mejora en trabajos de rehabilitación de lenguaje y neuropsicología.

Las pruebas solamente pueden ser administradas, calificadas e interpretadas por un psicólogo, que en concordancia con otras evidencias técnicas puede determinar un resultado. En el campo real de los psicométricos que perfilan un C.I. es muy rara la ocasión en que alguien pide conocer su inteligencia por mera curiosidad narcisista. Igualmente, las mediciones rápidas hechas en internet no poseen ningún tipo de validez al no estar estandarizadas ni adaptadas a una tarea en concreto, son sólo para divertirse y pasar el rato.

Para finalizar, un C.I. no es capaz de predecir el futuro o el valor de una persona, no puede decirnos si tendremos una familia funcional, que cerraremos un jugoso contrato laboral o que podremos ser felices.


Visita http://asesoriapsicologicaeasy.blogspot.mx/ para conocer más sobre otros temas de interés.

Para asesoría psicológica marca al 01 800 111 8111


Psic. José Luis Ramírez Esparza

lunes, 10 de noviembre de 2014

Síndrome de Capgras

Imagina por un momento que la persona que miras en el espejo te parece un poco familiar, pero no eres tú, que haz sido suplantado por un impostor o un doble y no sólo tú… las personas que te rodean, al menos las más queridas, fueron intercambiadas por impostores. Así es la vida para quienes presentan el síndrome de Capgras.

            Esta enfermedad, fue descrita en 1923 por Jean Maríe Capgras y Reboul-Lachaux, como un cuadro delirante, caracterizado por la constante creencia de que una persona cercana al paciente, ha sido sustituida por un impostor. Esta creencia puede extenderse a pequeños grupos de personas, animales, objetos, lugares significativos e incluso a sí mismo.  El trastorno puede ser transitorio o permanente, y suele ser un síntoma de una enfermedad adyacente. Es sumamente raro que un síndrome de Capgras aparezca de manera espontánea y pura, se ha registrado su presencia en:

I.                    Cuadros psicopatológicos:
·         Esquizofrenia paranoide.
·         Depresiones psicóticas.
·         Trastornos delirantes (sobre todo de naturaleza paranoide)
·         Trastorno esquizo-afectivos.
·         Trastorno bipolar

II.                  Demencias
·         Alzheimer.
·         Cuerpos de Lewy.
·         Parkinson.

III.                Secuelas orgánicas
·         Traumatismo craneoencefálico.
·         Hipoxia.
·         Accidente cerebro-vascular.

Una singularidad del síndrome, es su alta selectividad afectiva, se presenta hacia las personas más queridas y confiables. La falla en el reconocimiento facial ocurre por una distorsión en la especulación del otro o de sí mismo, no propiamente en la capacidad de reconocer un rostro. Esto quiere decir que se pueden emular los rasgos físicos de la persona suplantada, pero no la parte psicológica. Es como si el paciente viviera en dos mundos: uno donde el recuerdo original se preserva y otro donde la persona impostora amenaza la integridad del paciente.

Al dar cuenta de la causa del síndrome de Capgras, disponemos de varios modelos teóricos explicativos, como:

Modelos neuropsiquiátricos de desconexión:es una propuesta que señala la desconexión de diversas estructuras cerebrales implicadas tales como el lóbulo frontal, regiones temporales y límbicas. También la desconexión parcial del hipocampo que produciría una disociación en el reajuste de la información actual con la del pasado, con un efecto de reduplicación cognitiva (te recuerdo, pero no te conozco).

Modelos de lateralización: se sustenta en el argumento de que los delirios se producen primordialmente por lesiones en el hemisferio cerebral derecho, afectando funciones de monitoreo cognitivo (¿Cómo estoy pensando?), memoria y sensación de familiaridad. Dicha disonancia crea un estado de confusión, ya que al mismo tiempo que entran percepciones habituales (como el rostro de un hijo), estas no corresponden a la sensación de familiaridad inherente. El hemisferio izquierdo asume entonces que sólo se puede tratar de otra persona, provocando un estado paranoico de daño.

El tratamiento generalmente se basa en medicación anti-psicótica y terapia cognitivo-conductual; sin embargo, dada la complejidad de las causas del síndrome, no existe garantía de cura.

Visita http://asesoriapsicologicaeasy.blogspot.mx/ para conocer más sobre otros temas de interés.
Para asesoría psicológica marca al 01 800 111 8111

Psic. José Luis Ramírez Esparza

martes, 4 de noviembre de 2014

Bruxismo y psicología

A primera vista, la palabra bruxismo parece ser la denominación de una ideología política. Sin embargo, se trata de un trastorno que genera un malestar considerable y diversos síntomas dolorosos. El bruxismo es entonces, el presionar y rechinar los dientes consciente e inconscientemente.

El principal problema derivado de esta conducta, es el trastorno de la articulación temporo-mandibular (ATM). Aunque también puede haber daño en la estructura de los dientes, en los músculos que controlan la mandíbula, dolor de oído y de cabeza, hipersensibilidad dental a alimentos fríos o calientes, insomnio e inflamación de la mandíbula.

Durante el día podemos rechinar y apretar los dientes  dándonos cuenta de ello. Mas es durante el sueño, cuando es más frecuente el bruxismo. Puede deberse al contenido angustiante de nuestro inconsciente, y a que justamente en la noche pensamos en nuestros miedos, melancolías e ilusiones.

Aunque las causas del bruxismo no son del todo claras, en consenso científico, el estrés es el principal factor desencadenante. Todos en mayor o menor medida apretamos los dientes por estrés, pero no en todos los casos se producen síntomas dolorosos.  Lo preocupante de la aparición de síntomas es que acompañan generalmente a un trastorno psicolopatológico primario, como depresión, un trastorno por ansiedad o por evitación (Una fobia, por ejemplo).

Tratamiento:

Acude con un profesional de la salud mental como un psicólogo o un psiquiatra para adquirir técnicas de relajación y control de estrés. Una  terapia profunda como la que ofrece el psicoanálisis ofrece buen pronóstico para la elaboración del material inconsciente que genera el bruxismo nocturno. 

Cuando existen síntomas físicos como dolor en la articulación de la mandíbula o desgate dental, se debe acudir a un odontólogo con especialización maxilofacial, quien nos aliviara de las consecuencias del bruxismo.

Visita http://asesoriapsicologicaeasy.blogspot.mx/ para conocer más sobre otros temas de interés.

Para asesoría psicológica marca al  01 800 111 8111


Psic. José Luis Ramírez Esparza