viernes, 1 de agosto de 2014

Terapia electro convulsiva (TEC)




En las primeras décadas del siglo pasado, la psiquiatría adquiría características más científicas, con metodologías y técnicas revolucionarias. Pero, al mismo tiempo de innovadoras, dichas técnicas fueron y son controversiales; la más popular, la llamada terapia electro convulsiva (TEC). El imaginario dramático nos ubica en la ominosa sala de un hospital psiquiátrico, frente a una máquina, torturados entre gritos, estertores y convulsiones incontrolables. Como todo mito, posee una verdad deformada, por eso, es interesante averiguar y entender de qué se trata la TEC.

Como parte del imaginario, la TEC ha sido concebida más como una forma de castigo o control hacia el enfermo loco, que de alivio y terapia, esta concepción distorsionadaes evidente en la película Alguien voló sobre el nido del cuco (1975).En la actualidad se ha probado que es una técnica segura, las pulsaciones eléctricas  son breves y es indolora por la utilización de relajantes y anestesia. Aunque eso sí, es una técnica moderadamente invasiva y se usa como un recurso extremo donde otros tipos de terapia no lograron su objetivo.



¿Para quién está indicada?

·         Estados maniacos profundos.
·         Depresión mayor.
·         Esquizofrenia (en puntos de exacerbación de síntomas positivos)
·         Trastorno esquizofreniforme (trastornos psicóticos breves y/o transitorios).
·         Trastorno esquizoafectivo o depresiones psicóticas (algunos trastornos ciclotímicos, bipolaridad).
En breves términos, la principal indicación son estados depresivos melancólicos, con presencia de funcionamiento psicótico del paciente.

¿Cómo funciona?

Los investigadores han encontrado los siguientes fundamentos neurofisiológicos:
·         Liberación de neurotransmisores, opiáceos endógenos y catecolaminas.
·         Cambio estructural de las vías neuroendócrinas.
·         Aumento de receptores de serotonina postsinápticos.
·         Cambio en el sistema dopaminérgico, muscarínico y colinérgico.

¿Cómo se aplica?

1.      Debe existir un protocolo en el cual el paciente ya ha recibido un tratamiento psicológico-farmacológico, así como un consentimiento informado del proceso y posibles complicaciones. Se administra una batería completa de exámenes psicológicos, químicos y físicos, con el fin de que el candidato a TEC cumpla con los requisitos establecidos.
2.      El procedimiento se realiza en una habitación preparada con conexión a oxígeno vía mascarilla y carro de paradas con lo necesario para una eventual reanimación.
3.      Se administra anestesia para promover una relajación muscular, inhibición del dolor y la utilización de oxígeno para prevenir cualquier anoxia propia del procedimiento. Se sujeta al paciente a nivel de hombros y cadera, así como un protector bucal de dientes y lengua para evitar posibles lesiones.
4.      Se colocan electrodos en la zona bifronto-parietal. Cuando se aplica el estímulo eléctrico, la duración debe ser lo suficiente para provocar una crisis convulsiva de entre 25 y 30 segundos y  se utilizan aparatos de pulsación breve de 30 a 100 pulsaciones por segundo.  La intensidad del voltaje es variable en cada persona y circunstancia patológica.
5.      Una vez terminado el procedimiento, se envía al paciente a la unidad de recuperación donde permanecerá entre dos y tres horas. La normalización de las funciones cognitivas varía entre 24 horas y 7 días.

Efectos secundarios.

·         El estado de confusión general es el principal efecto indeseado de la TEC; la confusión ocurre solamente poco tiempo después de la convulsión.
·         Con menor frecuencia hay una amnesia permanente de los meses precedentes y posteriores a la TEC.
·         Eventuales limitaciones cognitivas (lenguaje, memoria, praxias, atención percepción) sólo durante los siguientes tres días posteriores a la TEC.
·         Cuadros hipomaniacos o estados eufóricos anormales.  

PPara finalizar, un video que ilustra la aplicación real de una TEC:



Fuente principal:

Complejo Hospitalario Universitario de Albacete. (2007) Protocolo de terapia electroconvulsiva (TEC).Servicio de Salud Mental. España.

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Psic. José Luis Ramírez Esparza

jramirez@toka.com.mx




lunes, 21 de julio de 2014

El Jazz, psicopatología y drogas.




Siempre es intrigante la capacidad del ser humano de sublimar su naturaleza a través del arte; al realizar un análisis histórico de una de las etapas mejor documentadas de explosión creativa se descubre que es un tejido de factores en juego, una combinación afortunada. La música es un bastión de creatividad, representa la cultura y la conformación de individuos y grupos que la expresan. El jazz, más que un género, es una liberación. Nació al sur de los Estados Unidos  en la fusión entre lo africano, lo americano y lo europeo, desarrolla el sentimiento de sufrimiento y desigualdad de la cultura afroamericana. Sin embargo el jazz es nutrido de un espíritu de rebeldía y libertad, un desacato honorable a los cánones musicales europeo-occidentales; pues el jazz no puede ser re-producido, se reinventa cada noche, en cada sesión, bajo la virtuosa improvisación de sus exponentes.

Video: In a sentimental mood-Duke Ellington, John Coltrane (1935)



            Como contracultura el jazz se estableció  rápidamente, aunque no fue del agrado de la sociedad conservadora, el contenido musical evidenciaba la falacia del sueño americano. Al paso del tiempo, el jazz se  integró como una voz natural americana, perdió espontaneidad, sus melodías se simplificaron y sus ritmos se suavizaron para hacerlos bailables, es decir, perdió su esencia espartana. No podemos decir que el jazz no evolucionó en esta etapa, ciertamente, la aportación de músicos blancos como Benny Goodman fue valiosísima. A esta etapa se le llamó “swing”.

Como en cualquier movimiento vanguardista, existieron grupos disidentes  no conformes con la dirección que el jazz venía tomando. Algunos músicos se reunieron para formar sesiones de improvisación y deconstrucción musical, rearmando armonías establecidas, sustituyendo sus acordes, reconfigurando las melodías hasta formar canciones totalmente nuevas. De forma casi natural, el jazz norteamericano se empataba con las contemporáneas escuelas ideológicas francesas estructuralistas y deconstructivistas, cada cual en su trinchera. Esta música se enriqueció a un nivel superior en armonía, ejecución y ritmo, verdaderamente más estimulante para el intérprete y el auditorio. La música ya no invitaba al baile, sino a la analítica escucha. Esta nueva corriente se denominó “bebop”

Los principales exponentes son Charlie Parker, Dizzie Gillespie, Max Roach y Thelonious Monk. Tal era la rebeldía de este movimiento, de aquellos que lo  defendían en un inicio eran personajes excluidos de la sociedad como homosexuales, traficantes de drogas, poetas y proxenetas; raíz también del movimiento literario Beat.

Video: Dizzy Gillespie-Bebop (1947)




Bajo este contexto, el concepto de creatividad se roza contantemente con el de locura; el artista está en la posición limítrofe de la estética, lo profano, lo grotesco y lo reminiscente cultural. Fue en este caso, que la psicopatología y el uso de drogas enardeció el caudal creativo.

Por parte de la psicopatología, un trastorno grave inhibe el funcionamiento integral, por lo cual no se mejora el funcionamiento de producción artística, pero en casos leves puede ser un buen promotor creativo. Fueron muchos los músicos de jazz que confirmaron la presencia de alguna psicopatología, especialmente trastornos hipomaniacos.

El uso de sustancias psicoactivas o drogas también era frecuente, no olvidemos el medio social en el que se desarrollaban, mal pagados, discriminados y segregados por la comunidad blanca; la drogadicción se les presentó como un escape al sufrimiento y al aburrimiento; se drogaban por imitación y por presiones de éxito creativo, de una forma similar a la que hacen los deportistas de alto rendimiento.

La heroína-peligrosa y adictiva-era consumida por Charlie “Bird” Parker, uno de los más grandes saxofonistas de todos los tiempos, quien no se preocupó por ocultar su adicción, inspiro a los jóvenes músicos que por imitarlo en todo, incluso enconsumir heroína “Para tocar como Bird, debes hacer lo que hace Bird” .Uno de estos jóvenes, Miles Davis, otra leyenda de la música del siglo XX.

Si bien, consumir drogas no era un condicionante para el talento,  y no todos los grandes músicos consumían, la prensa se encargó de mitificar el carácter loco y autodestructivo de esta cultura, atrayendo a quienes se identificaran y alejando a quienes se espantaban, de todo aquello fuera de la moral clásica americana.

Muchos de estos artistas murieron de forma prematura y trágica, el jazz continuó evolucionando y esparciéndose por el mundo, adaptándose a las culturas que lo recibían. Otros géneros como el blues y el rock, heredaron su espíritu de rebeldía y desacato, probablemente en la historia jamás habrá un medio de expresión tan libre, compleja, virtuosay vanguardista como el jazz. En paradoja, logró poner en jaque las formaciones musicales clásicas, viniendo de un contexto lleno de conflictos, segregaciones y adicciones. Lo mejor sería pensar en la complejidad que la vida misma es y ver lo bello de lo horrible, que para eso, el jazz se toca solo.

            Fuente: Presentación del Dr. Luis Enrique Garay Orozco en el marco del VI Congreso de Psicología Clínica y de Enlace: Tiempos de transición. La Psicología como proyecto infinito. Zapopan, Jalisco. Mayo 2011. 



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Psic. José Luis Ramírez Esparza

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lunes, 7 de julio de 2014

Causas de infidelidad














El fenómeno de la infidelidad, se trata de uno de los principales motivos de consulta psicológica; genera una gran ansiedad en quien la produce y quien la sufre. Cuando establecemos un compromiso de amor, se tiene la idea implícita de que al amar, se adjudica la propiedad del otro, al decir “te quiero” se expresa  un “te quiero sólo para mí”.  Eso es lo verdaderamente peligroso psicológicamente dentro de la infidelidad, se asegura tanto el compromiso que se cree que no va a ocurrir la infidelidad, sobre todo en compromisos formales como el matrimonio. Cuando una infidelidad sucede, generalmente es relatada y re-presentada como un hecho anecdótico, como  si estuviera fuera de la realidad, es por eso que encaja perfectamente en el mundo del chiste. Sumado a este hecho, las posiciones moralistas-patriarcales de la sociedad sesgan la infidelidad hasta convertirla en un evento aislado que sólo sucede a los débiles seres faltos de compromiso, personas guiadas por su instinto sexual y del placer. Con el advenimiento de ciencias sociales y el crecimiento de la neurociencia se ha logrado hacer estudios de calidad respecto a este incómodo tema.

¿Por qué existe la infidelidad?  Algunos estudios proponen  las causas más frecuentes:

1.      Aburrimiento y rutinas rígidas: Se busca en otras personas frenar la inercia predecible de vivir, en esta situación se atraviesan problemas depresivos y de tipo existencial, se realiza una re-evaluación de cómo y con quién pasar nuestra vida. Si se adjunta la resolución de problemas derivados del establecimiento de un patrimonio (casa propia, estabilidad económica, educación de los hijos) la persona puede llegar a percibir que se quedó sin objetivos. En otras palabras, la persona busca ponerle vértigo a su vida.
2.      Vanidad: Todas las personas en mayor o menor medida, gustan de ser percibidas como objetos de deseo. Quienes lo llevan a otro nivel buscan seducir y conquistar, alimentar su ego y demostrarse a sí mismas que pueden despertar pasiones. Cuando su autoestima se basa en la relación imagen corporal-seducción, entonces puede haber un grave problema, ya que la persona narcisista no tendrá punto de saciedad, cada infidelidad al mismo tiempo que lo daña, lo afirma como la persona valiosa que cree ser, una paradoja complicada.
3.      Las creencias y presiones sociales. Existen diferentes sistemas de creencias que pueden justificar, validar o incluso promover la infidelidad, estas nacen por supuesto de un medio social y cultural en el que se desarrolla la persona. Algunas frases comunes que reflejen estas creencias son “por una sola vez”, “igual no tiene porqué enterarse”, “no voy a quedar como un cornudo” “¿a quién le dan pan que llore?”, “todo el mundo lo  hace”, “los hombre somos así”, “es sólo sexo”, “le voy a devolver lo que me hizo” “él/ella no me satisface”.
4.      Los valores apoyan el establecimiento de un compromiso mutuo. Sin embargo cuando existe la infidelidad este mismo sistema de valores hace que la persona que es infiel entre en un conflicto aún mayor, al ver traicionado algo importante que le constituye.
5.      Problemas de comunicación: estos  conflictos son como una bola de nieve, al principio pasan por ligeros, casi desapercibidos. Llega un grado en que las personas no sólo se encuentran en deficiente comunicación, sino que se sienten incomprendidas, la pareja así, se ve dañada, a veces de forma irreparable.
6.      Poca gratificación sexual: en ocasiones las parejas se estereotipan en cuanto a lo sexual se refiere. Sucede principalmente en los hombres quienes buscan fuera de la estabilidad de pareja experiencias sexuales novedosas. Esto no exenta que también existan mujeres que por este motivo sean infieles.
7.      La curiosidad y búsqueda de aventuras: Suelen ser aventuras casuales, en donde una vez experimentada la sensación de infidelidad es capaz de regresar a una estabilidad de pareja. Sin embargo, esta “curiosidad” se puede convertir en algo recurrente; la búsqueda de aventuras puede llevar a una persona a exponerse a situaciones de riesgo afectivo.

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Psic. José Luis Ramírez Esparza

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sábado, 14 de junio de 2014

Apuntes sobre la constancia

Sísifo de Tiziano. 1548. Museo del Prado 

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”  Mahatma Ghandi.


Esa cualidad del perseverar a pesar del esfuerzo y el dolor ha venido a la baja, en estos días, ingenuamente la cultura nos vende la idea de la riqueza y éxito a través de la facilidad, el nepotismo y la fechoría; cuando se nombra  la constancia es vislumbrada  como aquel Sísifo, quien carga su piedra eternamente y sin sentido. Por el contrario,   la constancia representa la construcción de un deseo, la anexión de realidad a una ilusión conforme a la consumación de esfuerzos. Podemos decir que es la capacidad de mantener una relación  perdurable con alguna tarea o persona, cuya sustitución resulta dolorosa o inadmisible. Casi siempre es pensada como virtud, sólo como un sustantivo que reside en la gente, sin embargo es un actuar, un venir y seguir haciendo; en tal caso, se desarrolla paulatinamente en un proceso seductor entre la persona y su motivo de constancia. No somos constantes porque sí, lo somos al creer en un proyecto o en una persona, nos convence y nos liga él-ella. La constancia es una apuesta.

El ser contante nos apoya en el conocimiento y reconocimiento de nuestras propias emociones, su gradualidad e intensidad; porque a través de la constancia observamos nuestras capacidades, pero sobre todo, nuestras limitantes. Convergemos entre cuajar logros y soportar la frustración de no poder hacer las cosas como las pensamos. Siendo constantes, vamos descubriendo que existen proyectos  de perseverancia fácil, mientras que hay otros que nos exigen toda una vida de devoción y esfuerzo, y aún así no poder ser considerada una “victoria”.

El esfuerzo por alcanzar un logro dibuja diferentes vías que seguir, la meta por la cual existe la constancia, cambia y adquiere formas diferentes, se entiende que los métodos que nos llevan a realizar un logro no son lineales y los caminos de la constancia están llenos de idas y regresos. En otras palabras, la constancia sin fracaso no puede seguir llamándose así.

En un giro sobre este interesante concepto, la constancia es el aseguramiento del vínculo entre los seres humanos. Por ejemplo, el niño sabe que a pesar de la ausencia temporal de sus padres, ellos regresarán y por eso puede ir al jardín de niños cada vez más tranquilo. Es también, lo que permite que la persona celosa vaya aliviando su ansiedad cada que ve a su pareja con otras personas en la cotidianidad. Al ser constantes aseguramos a quienes tenemos alrededor que somos confiables, alguien con quien se puede contar, creamos una seguridad de que el fracaso no nos ha destruido ni lo hará; con eso, conseguir logros y éxito no es más que una pequeña añadidura de la experiencia inconmensurable de dar siempre el más alto y mejor esfuerzo.  


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Psic. José Luis Ramírez Esparza




lunes, 9 de junio de 2014

Juego patológico




La diversión no es sólo una necesidad, es un espacio en el cual podemos distendernos, olvidar por un momento los problemas cotidianos; la diversión es necesaria para una buena salud mental. A través del juego se vive la libertad y en la mayoría de los casos si se analiza desde una perspectiva pragmática, hasta parecería que es una actividad superflua.

            Es desde aquí que entra un elemento que cambia de forma drástica la naturaleza del juego: el dinero. El juego de apuesta existe desde hace mucho tiempo, sin embargo, ha sabido evolucionar y ha encontrado en la postmodernidad una forma muy prospera de existir a través de casinos, páginas de internet y sociedades de jugadores o apostadores. Existen juegos en donde el azar es primordial, dados, cartas, quinielas, tragamonedas y otros que  requieren cierta habilidad, como el  ajedrez, deportes, videojuegos. La gente generalmente siente preferencia de apostar en los juegos donde el azar es un factor importante.      

            Observando el fenómeno del juego se entiende solamente como una forma de recreación, sin embargo muchas personas evolucionan sus hábitos lúdicos de forma progresiva hacia una anormalidad y posteriormente hacia una patología, en donde se puede ver destruida la vida social, familiar y obviamente económica. Tal situación se denomina juego patológico o ludopatía.

El desarrollo del trastorno es similar al de cualquier adicción, se tienen que analizar la intensidad del impulso, cuánto tiempo se dedica al juego, cuánto dinero se invierte y que tanto afecta a otras actividades como la familia, el trabajo o la escuela.   Para ser más claro, la Asociación Psiquiátrica Americana a través de su Manual Diagnóstico (DSM IV TR, 2000) expone los siguientes criterios diagnósticos:

1. Preocupación por el juego (por ejemplo, preocupación por revivir de nuevo las experiencias pasadas de juego, por planificar la siguiente aventura, o por pensar en el modo de obtener dinero con el que jugar).
2. Necesidad de jugar una cantidad cada vez mayor de dinero para obtener la excitación deseada.
3. Hacer repetidos esfuerzos sin éxito para controlar, interrumpir o detener el juego.
4. Inquietud o irritabilidad cuando intenta interrumpir o detener el juego.
5. El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas o para aliviar la disforia (por ejemplo, sentimientos de desesperanza, culpa, ansiedad, depresión).
6. Después de perder dinero jugando, a menudo se vuelve otro día para intentar recuperar lo perdido (tratando de «cazar» las propias pérdidas).
7. Se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación con el juego.
8. Se cometen actos ilegales, como falsificación, fraude, robo o abuso de confianza para financiar el juego.
9. Se han arriesgado o perdido relaciones interpersonales significativas, trabajo, u oportunidades educativas o profesionales debido al juego.
10. Se confía en que los demás proporcionen dinero que alivie la desesperada situación financiera causada por el juego.

Es importante además distinguir que existen diferentes grados de profundidad y complejidad en éste trastorno, por lo cual es correcto diferenciar cierta tipología de jugadores (Custer, 1984):

·         Jugador profesional: Ve el juego como un estilo de vida y una profesión; generalmente elige juegos en donde la habilidad y experiencia juega un papel determinante, por ejemplo: los juegos de baraja. Realizan sus apuestas mediante cálculos meticulosos y no llevados por emociones viscerales.
·         Jugador social: Sólo juegan por entretenimiento, placer y acompañamiento de otras personas. Las apuestas son pequeñas a veces simbólicas. Pueden entrar y volver al juego libremente. No tienen ganancias ni pérdidas significativas.
·         Jugador problemático: Suele sacrificar otras actividades importantes por buscar situaciones de juego. Pone en apuesta cantidades de dinero que pueden estar fuera de sus posibilidades por lo que el riesgo de entrar en un círculo vicioso aumenta.
·         Jugador patológico: Se pierde el control de la situación de juego y la capacidad de dejarlo a voluntad. Cuando pierden, les invaden pensamientos obsesivos de recuperar lo perdido a toda costa. Sus procesos de pensamiento son irracionalmente optimistas y supersticiosos.
El proceso en el que se desarrolla la enfermedad puede ser variado de entre uno a 20 años iniciando en la adolescencia o adultez joven con las siguientes etapas (Echaburúa, 1992):
·         Etapa de ganancia: Ocurre durante el juego social, se comienza ganando poco, pero se le da mucha importancia. Se minimizan las pérdidas y se gana en autoestima y optimismo.
·         Etapa de pérdida: El jugador pasa a actuar en solitario o buscando otras personas con su mismo patrón de juego. Como aumenta la cantidad de dinero en juego y la frecuencia de riesgo, la persona se va endeudando por lo que arriesga aún más con el fin de reponer sus pérdidas; se inicia un círculo vicioso. En este punto la calidad de vida familiar y social se encuentra diezmada.
·         Etapa de desesperación: El nivel de endeudamiento llega a tal punto que la persona es capaz de cometer actos ilícitos para conseguir más dinero. Tienden a agravarse problemas familiares y de otro tipo de adicciones; como el alcohol. El sujeto siente que se queda sin opciones y generalmente las únicas salidas viables son: el suicidio, el encarcelamiento, la huida o la búsqueda de ayuda profesional.

Tratamiento y consejos

Existen diferentes tratamientos efectivos para el tratamiento del juego patológico, los cuales involucran psicoterapias focales como las cognitivo-conductuales, terapias de grupo con otras personas con problemas similares, acompañamiento profesional familiar y en algunos casos medicación controlada.

Puedes apoyar a una persona con ludopatía de la siguiente forma:

·         No pagues sus deudas ni lo saques del apuro económico, de otra forma se encubriría una conducta que es dañina para ella misma y para sus seres queridos.
·         En la medida de lo posible, presiona para que tenga ayuda y el tratamiento indicado. Como en cualquier enfermedad mientras más temprano se atienda mayores son las posibilidades de éxito en el tratamiento. 
·         En caso de ser necesario, tomar el control del dinero, tarjetas de crédito y cartillas del jugador.
·         Si la persona no accede a consultarse profesionalmente sobre su problema de juego, por lo menos animarlo a hacerlo por los síntomas anexos y laterales como la ansiedad, depresión o irritabilidad.

American Psychiatric Association (2000): Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (4th. ed. rev.), Washington,DC.

Echeburúa, E. (1992): Psicopatología, variables de personalidad y vulnerabilidad psicológica al juego patológico. Psicothema, 4, 7-20.

Custer, R.L. (1984): Profile of the pathological gambler, Journal of Clínical Psychiatry, 45, 2-12.


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Psic. José Luis Ramírez Esparza




jueves, 5 de junio de 2014

El nacimiento psicológico del niño


Existe mucha curiosidad por saber cómo es que se conforma la psicología del ser humano, sobre todo cuando se trata de los niños. Continuamente en mi práctica clínica, se han acercado varias personas preguntando y con deseos de investigar cómo una vida comienza a tener pensamiento, conducta, decisiones, angustias y traumas. 

Una de las posturas que mejor enmarcan el desarrollo psicológico pertenece a la psicoanalista y pediatra Margaret Mahler, quien dedicó su vida al trabajo con niños y sus problemas psicológicos. Ella fue pionera en el tratamiento de niños psicóticos, realizando investigaciones y observaciones diversas sobre la conducta del niño y la relación con sus padres. Su trabajo en esta área llevó a la redacción del  libro "The Psychological Birth of the Human Infant: Symbiosis and Individuation". 

Decía Mahler: "El nacimiento biológico del infante humano y el nacimiento psicológico no coinciden en el tiempo. El primero es un acontecimiento espectacular, observable y bien descrito; el último es un proceso interior de lento desarrollo" (1975). 

Este desarrollo, consta de un proceso de separación-individuación, en el cual, se establece un sentimiento de separación entre el mundo interno del niño y el mundo externo, mediado siempre por las sensaciones corporales como el hambre, frío, dolor, placer, ganas de orinar o defecar, etc.  Dicho proceso a su vez, se divide en fases comprendidas entre el nacimiento biológico y los 36 meses de edad.

Cada fase es prerrequisito de su sucesora, por lo que las fases no se sustituyen; además, se encuentran presentes el resto del ciclo vital de las personas, es decir, nos acompañan hasta la muerte.

1.      Fase autística normal (primeras semanas de vida)

Respuestas instintivas que son reflejos a los estímulos externos. El neonato centra toda su atención perceptiva en sensaciones somáticas básicas de carga y descarga (alimentación y evacuación). La satisfacción de las necesidades no se percibe como exterior, no existe ningún tipo de conciencia maternizante (la madre no existe), ya que no hay diferencia entre el adentro y el afuera.

2.      Fase simbiótica normal (1 a 5 meses)

Comienza a debilitarse la barrera sensorial de los estímulos externos, el niño suele  ser más reactivo a lo que ocurre en su exterior, llegando a imitar en forma de reflejo gestos como la sonrisa. Sin embargo, el infante no puede diferenciar el sí-mismo y su madre; actúa y funciona como si él y su madre fueran una sola unidad omnipotente dentro de una membrana simbiótica común, como si el niño fuera un gran océano sin límites. En el niño crecen la agudeza de las percepciones auditivas, del tacto y la visión cercana.

3.      Sub-fase de diferenciación (5-9 meses)

Inicia la disminución de la dependencia  corporal hacia la madre, en la medida que las funciones motrices (como el gateo) permiten alejarse de ella. El niño comienza a percibir a su madre como un “algo” especial e independiente de él,  distingue primitivamente el dentro del afuera mediante el juego táctil y visual. Descubre sus diferencias corporales y las compara con las de su madre.  Al pasar los meses el niño diferencía a otras personas y a los extraños, provocándole curiosidad e interés; o por el contrario, cautela y ansiedad.

4.      Sub-fase de ejercitación (9-14 meses)

El niño es capaz de alejarse de la madre y volver a ella, se explora el ambiente animado e inanimado. Cuando el niño se fatiga o lastima, vuelve a la madre para ser reabastecido y reanimado; inicia la  autonomía del pensamiento, siendo cada vez más clara la identidad y personalidad del niño. La figura del padre comienza a tener una importancia mayor, pues él promueve el acercamiento del niño al mundo. Si esta sub-fase es apuntalada sanamente, la realidad comienza a tomar una forma consistente y pareciera que el niño se encuentra enamorado del mundo.

5.      Sub-fase de acercamiento (15-24 meses)

El lenguaje verbal comienza a instaurarse como el método primario de representación de la realidad y con esto la percepción sobre los padres cambia drásticamente. El niño, que ahora posee mayor autonomía, busca y trata de compartir lo suyo (objetos, juguetes o juegos) con su madre. La cada vez mayor conciencia de la madre como un individuo separado, genera una sensación de incertidumbre y angustia (mi madre puede dejarme si lo desea y yo no soy tan poderoso como creía). Las ausencias breves de mamá son angustiosas y en algunas ocasiones ni siquiera familiares cercanos pueden contener esta ansiedad. Es un periodo normal de crisis en donde se agravan berrinches y desplantes, pero al mismo tiempo el niño intenta congraciarse y ser del agrado de mamá. El niño intenta entender que al mismo objeto se le puede amar y odiar.


6.      Sub-fase de individuación y constancia emocional (2 años en adelante)

En un desarrollo sano, gracias a los cuidados de la madre y el padre, el niño comienza ser consiente de que aún viviendo en una realidad incierta el amor de sus progenitores es incondicional, pero se les tiene que respetar. El desarrollo biológico del sistema nervioso en conjunción con el desarrollo psicológico hacen cada vez más fácil el proceso de acercamiento a la realidad, poco a poco, el niño se reconoce  en el espejo, mejora su memoria y genera recuerdos lúcidos y, con esto, lo que nosotros llamamos, conciencia de existir y ser en el mundo.

Mahler, M.  (1975). El nacimiento psicológico del infante humano. Editorial Marymar. Buenos Aires.

Spitz, R. (2001) El primer año de vida del niño. Paidos.3era edición en español.  Buenos Aires.


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Psic. José Luis Ramírez Esparza